La pandemia de la COVID-19 ha generado una crisis global en la que el turismo y el sector de las industrias culturales y creativas se ha visto especialmente afectado. Ante esta incertidumbre generalizada, la necesidad de adaptarse y plantearse nuevos retos se ha vuelto imprescindible para su supervivencia, y para volver a impulsar este sector económico y social tan significativo. 

La problemática de la COVID-19 ha supuesto una pérdida masiva de empleo y de cese de la actividad turística, por ello, desde Startup Europe Accelerathon se ha creado la iniciativa de apostar por un turismo cultural como alternativa sostenible, experiencial y no masificada, que trabaje en nuevos planteamientos y soluciones contra la pandemia. 

¿Por qué apostamos por un turismo seguro y sostenible? 

Según declara la Organización Mundial del Turismo, “el turismo es también un pilar fundamental para la conservación del patrimonio natural y cultural. La reconstrucción del sector turístico es un imperativo.” Ante esta llamada, Accelerathon Turismo Seguro y Sostenible se suma al reto y apuesta por la innovación para apoyar a emprendedores en la creación de nuevas ideas para suavizar los efectos de la pandemia. 

La capacidad de regeneración del sector y la innovación de los agentes del ecosistema emprendedor es primordial para la implementación del nuevo modelo turístico basado en la sostenibilidad, los elementos patrimoniales y culturales del entorno, y la recuperación y desarrollo del sector. 

El año 2020 ha sido el más difícil de la historia del turismo, y por ello se debe trabajar en la búsqueda de soluciones curativas e innovadoras que reconstruyan el nuevo modelo y restablezcan la confianza en los viajes internacionales.

Nuestros objetivos

Accelerathon Turismo Seguro y Sostenible cuenta con cuatro objetivos para alcanzar el reto lanzado por la OMT. 

El primer reto al que se enfrenta es “Agua Limpia”, cuyo objetivo es impulsar métodos eficientes para descontaminar virus y bacterias en el ciclo de agua, en tuberías y sistemas de aire acondicionado, de establecimientos y otros recursos turísticos. 

Los virus y bacterias se pueden transmitir a través de las aguas residuales, de hecho es un vector de transmisión muy fuerte que genera millones de muertes cada año, lo que supone un riesgo para los establecimientos hoteleros y complejos turísticos. Este reto se enfrenta a un gran riesgo y por ello, pretende identificar tecnologías disruptivas de bajo coste para eliminar virus y bacterias de las aguas depuradas. 

El segundo reto consiste en el “Tratamiento de Residuos”. En muchos países se han contaminado operarios que separan manualmente los residuos, lo que supone una falta de material de protección adecuado para los trabajadores. Por este motivo, este reto pretende identificar tecnologías disruptivas, eficientes y viables económicamente para la higienización, garantizando y previniendo la contaminación vírica proveniente de residuos urbanos. 

En esta mismo ámbito, se pretende adoptar una serie de medidas y buenas prácticas en establecimientos turísticos. Los residuos ocasionados por la gestión hotelera y la restauración son una fuente contaminante de bacterias en origen, transporte y gestión, que supone una exposición para los trabajadores y para toda la cadena de gestión de residuos, por lo que se deben tomar medidas para mejorar estos procedimientos. 

El tercer reto se denomina “Tecnología Proptech”, cuyo objetivo es adoptar tecnologías y sistemas domóticos que nos puedan ayudar a paliar o erradicar el riesgo de contacto con superficies metálicas y plásticas como pomos, manillas, pulsadores, llaves, grifos y todo tipo de mecanismos tan presentes en los establecimientos turísticos, y en los que el virus COVID-19 es capaz de permanecer. 

El virus se transmite mediante micropartículas de agua que se expulsan al hablar, toser o estornudar, cuya permanencia en suspensión depende de la temperatura, humedad y ventilación de la zona. Por este motivo, se pretende modificar el grado de humedad y filtrar esas partículas o eliminarlas mediante altas temperaturas, ya que la moderación estacional de la humedad relativa podría suponer la disminución de las tasas de transmisión viral.

El cuarto y último reto se trata de crear certificados o marcas de calidad que permitan distinguir a los atractivos turísticos preparados para la COVID-19, otorgándoles protagonismo a sus prestaciones y compromiso para con la salud pública. La seguridad y calidad de los servicios de los destinos receptores es un valor necesario en estos tiempos que corren.

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